Rosario Central se consagró campeón ante Estudiantes en una final que terminó en escándalo

Matias. A
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 Rosario Central venció 3-1 a Estudiantes de La Plata y se consagró campeón de la Supercopa Internacional 2026.



Este sábado 26 de septiembre en el Estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero. Ángel Di María fue la gran figura con un doblete, en una definición que terminó marcada por fuertes protestas contra el arbitraje de Darío Herrera y una pelea entre futbolistas. 

El encuentro comenzó de la mejor manera para Estudiantes. Alexis Castro abrió el marcador cuando apenas transcurría el primer minuto, después de una acción iniciada por Tomás Palacios y continuada por Guido Carrillo. Sin embargo, Central reaccionó y a los 23 minutos Di María clavó un tiro libre para establecer el 1-1.

El momento que cambió definitivamente el clima de la final llegó durante los 12 minutos adicionados en el primer tiempo. Leandro González Pirez tuvo un contacto con Enzo Copetti en una acción que inicialmente Herrera dejó continuar. Tras ser llamado por el VAR, el árbitro revisó la jugada y decidió sancionar penal para Central. Di María convirtió desde los doce pasos y puso el 2-1 antes del descanso. La decisión generó fuertes reclamos de Estudiantes, que cuestionó tanto la entidad de la infracción como si había ocurrido dentro del área. 

En el complemento, Estudiantes buscó el empate y Central trató de aprovechar los espacios. Hubo además otras decisiones arbitrales discutidas: el Pincha reclamó una posible segunda amarilla para Elías Verón y, sobre el cierre, una mano dentro del área. 

Un final completamente fuera de control

Con Estudiantes lanzado al ataque, Fernando Muslera abandonó su arco para participar de la última búsqueda del empate. Central recuperó la pelota y salió de contra: Julián Fernández definió con el arco vacío para marcar el 3-1. 

El festejo posterior desencadenó los incidentes. Agustín Sández celebró frente a futbolistas de Estudiantes, lo que provocó empujones y posteriormente golpes entre jugadores, con el conflicto extendiéndose hacia el túnel de vestuarios. Sández luego reconoció que se había dejado llevar por la euforia y pidió disculpas. 

La situación fue tan caótica que el encuentro quedó interrumpido y no tuvo un cierre convencional con los jugadores disputando los segundos restantes. Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, ingresó al terreno de juego y enfrentó al árbitro Darío Herrera por las decisiones tomadas durante la final.

De esta manera, Rosario Central ganó 3-1 y levantó la Supercopa Internacional, con Di María nuevamente como protagonista decisivo: tiro libre para el empate y penal para completar su doblete. La consagración, sin embargo, quedó acompañada por las controversias arbitrales y los incidentes del cierre. 

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